Mi testamento

Si me llegase  a pasar algo, la culpa no será de nadie, más que mía, si me llegase a pasar algo seré yo la única culpable y solo así estaré tranquila.

No hay días buenos o malos en mi vida solo días en los que existo y respiro, no puedo decir lo que siento con miedo a no ser entendida, hay días en los que dormiría todo el día y no despertaría pero no es por culpa de nadie, es solo mía por como trabaja mi cabeza.

Hay personas que nacen de una forma de ver y entender la vida, en mi caso nací  con el corazón roto y a medida que han pasado los años, el dolor ha ido haciéndose más grande, no hay más que dolor en mi, quisiera poder decir que se acabará, que en algún punto todo será normal pero ¿ qué es la normalidad? No lo sé, pero el dolor que experimento es tan fuerte que muchas veces, la mayoría de veces prefiero el daño físico, solo una vez o mejor dicho varias veces años atrás lo hacía, buscar ese dolor buscar sufrir en mi cuerpo lo que mi alma sufría pero con ello hacía más daño a los que estaban a mi alrededor. Nunca ha sido mi intención hacer daño a alguien, nunca he querido que mis seres queridos entraran en este limbo que es mi vida, por ello dibujé una sonrisa en mi rostro, por ello me pinto los labios de un rojo carmesí para plantarle cara a ese dolor, luchar contra la culpa que me carcome por dentro como las termitas a la madera.

Mi único deseo es que todas personas que me conocen sigan juntos. Seguid sin mí porque es lo que quiero, que la vida no se detenga en ningún momento, vosotros sois más valientes y más fuertes que yo, yo solo sigo siendo alguien con el corazón hecho trizas.

Tengo días buenos otros malos pero sigo respirando, sigo adelante tratando de alcanzaros. tratando de aferrarme a esa luz que perdí en algún momento, por eso si al final de esta historia, el desenlace es la muerte quiero que quede claro un sólo pensamiento; sí algo me pasará no busquéis culpables,  nadie me empujó,  nadie me cortó, ni nadie me dio pastillas, fui yo sola , que nací así y así quise morir.

No quiero que recordéis mis lágrimas, ni mi rostro serio o triste, esos eran los días malos, quiero que me recordéis por aquellas sonrisas que fueron reales o al menos espero que fueran reales…

No hay culpables, no hay nadie más culpable que yo, y soy yo la que lucha día a día contra mi misma, hay días en los que gano una batalla pero hay otros en los que pierdo, pero lucharé… Siempre.

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Foto: Sara Herranz

 

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