¿Qué harías el último día de tu vida?

Los días soleados se acercan, los días fríos se alejan. ¿Cuánto tardan en cerrarse las heridas?

.No lo sé, todas las noches, tengo que tomar una pastilla para poder dormir, hay días en los que funciona y puedo dormir, por los menos cinco horas en los que mi mente está en blanco, pero de pronto, en medio de la nada, me despierto, y el reloj marca las cuatro de la mañana, hago todo lo posible para poder volver a dormir, pero se me hace imposible, y es en esa hora, en la hora del lobo como se solía conocer a esa hora del amanecer cuando los recuerdos surgen, surgen como las corrientes de una presa.

Recuerdos de todo tipo, de todas clases, hay algunos que me paralizan y me doy cuenta de que quizá todo lo que siento ahora si tiene un porqué, de lo que me está pasando por la cabeza tarde o temprano tenía que salir. Es un poco cobarde por no decir del todo, pero es así, hay recuerdos que me han dejado marcada como se marca al ganado. Tengo cicatrices en el alma que no se curarán, que no habrá forma de borrarlas y quizá eso esté bien porque cuando pase por algún problema miraré a esas cicatrices y sabré que hubo momentos peores en mi vida.

Hay un recuerdo que no me dejaba en paz, había un recuerdo que era tan nítido que nunca lo había sacado de mi cabeza y mucho menos dicho en alto con la voz y la mirada fija en una persona. Pero sabia dentro de mi que sino lo llegaba a decir me iba a matar poco a poco, pero me ayudo a comprender el porqué de muchas de mis reacciones, mi subconsciente me estaba protegiendo.

¿Soy feliz? No, no soy feliz, pero sé que quiero serlo, ¿no es acaso lo que aspira la mayoría de los seres humanos?

No es eso lo que todos quieren, cuando no sé una respuesta, la busco, normalmente lo hacía en libros, pensaba que personas más sabias que yo, habrían llegado a una respuesta antes que yo, no obstante los libros no me podían explicar el porqué de los sentimientos y la necesidad que tenemos de ellos, así que salía a caminar y observaba a las personas andar, me sentaba en la esquina de una cafetería y escuchaba conversaciones lejanas, conversaciones sin sentido algunas, otras me robaban el alma, porque el gran problema que tengo es que me preocupo por las cosas más pequeñas, así que esa tenía que dejar de escuchar porque estaba aún segundo de levantarme y ayudar a esas personas.

Y finalmente mi último recurso era preguntar a las personas que conozco, lo más básico de la vida. ¿has amado alguna vez? ¿sabes lo que es el amor? ¿Qué harías el último día de tu vida? Nadie se suele plantear esas preguntas pero a mí me persiguen todos los días, así que las respuestas son varias, desde un niño de ocho años que me dice que lo último que haría sería salvar a los leones, a la mirada de un adolescente que dice que pasaría un día normal con sus amigos, y jugaría con la consola que ahora es la que controla a la mayoría de la juventud, y si le pregunto a alguien de mayor edad; me dice que tomar un café, una buena charla y que todo lo demás sería un regalo de la vida. Pero ¿qué haría yo el último día de mi vida? Sería… aún no he encontrado una respuesta que me satisfaga, aún hay mucho que tengo que aprender sobre la vida y los sentimientos.

Sigo buscando día a día. Paso a paso, sentimiento a sentimiento, me estoy permitiendo sentir, que es algo que siempre me había negado.20190415_081800

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