El autobús azul

Azul, es el color que siempre me ha gustado, que me tranquiliza y sobre todo me trae buenos recuerdos.


Era de color azul el autobús de mi abuelo, recuerdo las letras brillantes, escritas en manuscrito en azul zafiro Bellavista, recuerdo como me gustaba subir a aquel autobús e imaginar que viajaba a varios lugares del mundo, lejos de casa, lugares sin nombre y perdidos de la mano de dios. Recuerdo los asientos de cuero y el olor constante a gasolina y a grasa de los engranajes.


Recuerdo cuanto significaba ese viejo autobús azul para mi familia, era la fuente de ingresos, el que nos daba el pan de cada día. Solía salir a las cinco y cuarenta de la mañana, para comenzar con su recorrido por las calles parchitas de un país olvidado, donde la pintura de las paredes se han vuelto grises gracias al humo de esos viejos autobuses de gasolina. Y así un día sí y otro también, hasta las diez de la noche cuando las pocas farolas alumbran las calles y el trayecto era más peligroso que en cualquier otra hora. Y por fin a descansar.


Recuerdo los días cuando ese viejo holgazán no quería ir a trabajar y se negaba a arrancar. Teníamos que salir todos, grandes y pequeños y a la voz de ¡ahora! De mi abuelo empujábamos con todas nuestras fuerzas hasta que por fin el viejo bus azul volvía a ronronear como un gato listo para comenzar un día más.


Recuerdo los domingos por la tarde cuando el reloj marcaba las tres de la tarde y sonaba el claxon anunciando su llegada y justo después sonaba la música más bonita que podré escuchar. La voz de mi abuelo riéndose y comenzando la tarea de todos los domingos, revisar los posibles desperfectos que pudiera tener el autobús.


Se tendía en el suelo y comenzaba por los bajos, mientras reía y disfrutaba como un niño pequeño poniendo a punto ese viejo trasto.


Pasaron los años, tanto para mi abuelo como para su viejo autobús azul, y éste se estropeaba cada vez más seguido. No obstante la rutina del domingo no disminuía y el trabajo cada vez era más arduo.


Hasta aquel día, cuando todo fue diferente, lo sentías en el ambiente, mi abuelo como todos los domingos con una gran sonrisa y todo el entusiasmo del mundo se metió debajo del autobús azul, sonaba la música, el traqueteo del motor, los golpes de martillo y después silencio. El silencio más sordo del mundo, pasaron los minutos hasta que alguien grito.


Y ahí estaba el con una gran sonrisa en sus labios, con las manos manchadas de grasa, con su rostro empapado de sudor y sus ojos cerrados, ni aquel motor volvió a sonar ni la risa de mi abuelo.


Ese domingo los dos partieron de nuestras vidas, dejando un vacío que aún a pesar del paso de los años no hemos sido capaces de llenar.


A aquel autobús se lo llevó una grúa y a mi abuelo unos señores vestidos de negro. Fue mi ultimo recuerdo de ambos, y así el color azul pasó a formar parte de mis colores favoritos, muchos llevan el negro como señal de luto, de respeto, de llanto, de despedida de un ser querido, de dolor, y abismo.

¿Yo? Yo visto de azul cuando mi alma está muerta, cuando he perdido todo, cuando toda la alegría del mundo se desvanece de mi vida…
Por eso el azul es mi color. ¿Cuál es el tuyo?

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