Verano

La mayoría del mundo ansia la llegada del verano, sol, playa, vacaciones, todos huyen de la ciudad, buscan lugares nuevos que explorar, o simplemente buscan regresar a casa después de meses de trabajo, van al pueblo, a buscar entre los campos, entre las casas de una sola planta, entre los árboles y el silencio, el descanso.

Todo sería más fácil si mi verano fuese como el de todo el mundo pero mi verano comienza en un lugar del cual no puedo escapar. Mi cabeza.

Hay días en los que todo parece en calma, escucho el viento susurrar a mis espaldas y todo es tranquilidad pero cuando amanece, comienza el caos, las voces cobran fuerza y solo quieren atarme a una cama y a las luces apagadas, ni siquiera las palabras tienen sentido.

Me despierto todos los días a la misma hora, no hace falta el despertador, mi mente a las cinco de la mañana cobra vida, lucha contra los espejismos de los sueños, contra fantasmas y seres mitológicos. Nada tiene sentido en el mundo que me rodea. No estoy tranquila ni en mis sueños ni en mi vida de verdad.

En mi vida real, soy una persona que no ha conseguido absolutamente nada, que ha pasado desapercibida, que no ha dejado huella en nada, no existo, no hago más que las simples funciones vitales. He llegado a tal nivel de inexistencia que muchos han olvidado que existo.

En mi vida de sueño, me encuentro con con mis mayores deseos, esos de los que ni siquiera yo era consciente, esos que no comparto, esos que nunca salen de mi imaginación, esos que me hacen feliz y que me arrancan una sonrisa en la madrugada.

Sueño que vienes a verme, que llamas a mi puerta cuando ha anochecido, es tu voz lo que me levanta y me deja sin aliento.

Invento escenarios dignos de una película, de un drama de los noventa, con tragedias, risas, venganza, amores imposibles y escenas de cama. Pero todo ello sólo vive en mi mente.

No hay besos al alba, ni caricias al alma, no existes, no vives, no te siento, pero te extraño con todo mi ser.

Espero que pase, que el amor se vaya igual que el veranos, que sea sólo una estación más y llegue el otoño a mi corazón y tus palabras no sean más que las hojas caídas de los árboles a mediados de octubre. Y que pronto me invada el invierno y nunca llegue la primavera.

No quiero caer. No quiero ver florecer m amor por ti.

Adiós verano cálido y sin aire.

Adiós verano del amor.

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