Café y té

Me muero por un café.

Me muero por un té.

La primera vez que tomé café cuando tenía 6 años, es lo normal en mi país, es una tierra cafetera, bananera y chocolatera; son los productos principales de Ecuador.

Mi desayuno constaba de una taza de café y al trozo de pan.

Simple.

Nada de lácteos, fruta o cualquier otro alimento sano que aporte nutrientes a un niño.

No me puedo quejar de mi infancia…

He soportado todo y todo me ha valido para seguir adelante en las buenas y en las malas.

Pero he llegado a un punto muerto.

Dónde el café y el té han sido mis compañeros de fracaso y olvido, dónde he decidido dejarlos, olvidarlos, y comenzar de nuevo.

No ha sido una decisión fácil, pero no puedo seguir anclada en el pasado.

Cada mañana ansío el olor del café pero sé que no es saludable para mi. y así se quedará, en el pasado, en esa infancia donde era mi sustento y alimento.

He crecido y no puedo vivir de recuerdos y sobretodo de cosas imposibles.

Hay que saber decir adiós, aunque te mate, te hiera y te destroce.