Culpa

Es mi culpa, sólo puedo decir que es mi culpa una y otra vez, mientras mi corazón se detiene.

Espero que tarden en encontrar mi cuerpo.

Espero que sepan perdonarme.

He sido egoísta, pensé por primera vez en mi.

Lo hice con la única intención de desaparecer.

Es constante, el dolor no desaparece, no es físico, no es un dolor en el estómago o un dolor de cabeza, es un nudo en el pecho, en la garganta y si tienes suerte puedes soltarlo en las noches llorando, o simplemente estando ahí, tirada en una cama con el único deseo de dejar de existir.

Fue así como quise dejar este mundo sin llamar la atención, sin que nadie sufriera por mí.

No obstante como todos los planes siempre hay un problema de última hora.

No dejé este mundo, sigo viva.

¿Todo sigue igual? No, mi familia sabe que soy una bomba que en cualquier momento puede estallar, que en cualquier momento puede crear un agujero y dejar un desastre detrás sin pensar en las consecuencias.

¿Pienso en ellas? constantemente, una tras otra, y aún así la idea de la muerte es más fuerte de lo que me gustaría admitir. Viene a visitarme un día y tarda en marcharse, hasta que venga una idea distinta, hasta que sea más fuerte y pueda decirle: ” hoy no, por favor” o simplemente quiera llorar hasta que llegue la noche y la oscuridad me invada y pueda ocultar todo, lo bueno y lo malo.

No quiero hacer daño a nadie, es lo único que me repito a mi misma, por eso vivo, por eso respiro, por eso estoy escribiendo esto, porque sino escribo todo esto, simplemente desapareceré.

Habrá muchos y muchas que están luchando batallas, muchas historias sin contar, miles de almas rotas y corazones destrozados, que no tienen palabras o si las tienen, no tienen las fuerzas para pulsar los botones de un teclado y reconocer que hoy no es un día bueno, que no ha sido una buena semana, y quizá no haya sido una buen año, o una buena vida…

Y yo estoy aquí, luchando contra todos, deseando volver a reconstruirme o volver a un pasado que creía mejor pero quizá no era más que una ilusión, así que solo puedo decir que nadie más puede entender lo que duele. Sólo otra persona que haya pasado por ese camino de espinas, o de flores, o por el camino que quieras llamarlo.

Llámalo vida.

Mi camino se llama culpa, porque me siento culpable del más minúsculo detalle que haya pasado en mi vida, y hay días como hoy donde no tengo fuerzas para repetirme que que no tengo la culpa de nada. Me siento culpable de respirar, mientras otros mueren, me siento culpable de querer morir mientras que otros luchan por vivir, me siento culpable por estar viva, mientras otros muchos otros han muerto.

Pese a todo ello, vivo, aún no sé el tiempo. ¿Cómo mides tus ganas de vivir? En kilos, en litros, en metros.

Hoy simplemente no hay manera de saberlo.