Amor adolescente

Cuando te enamoras, piensas que será para toda la vida, que nada, es imposible, incluso que puedes derrotar a la muerte, es lo que hace el amor en la adolescencia, que nos hace creer que somos sobrehumanos, que podemos vivir solamente de besos y caricias, que entre los roces y palabras de amor, todo lo demás sobra.

Vivir con ese amor es un eterno júbilo que esperas que nunca acabe, todos te dicen que no durará, que el amor que sientes se irá con el pasar de los meses pero no es así,  sigues sintiendo esas mariposas en el estómago, el corazón te da un vuelco cuando ves a la persona amada y si no la ves también, así es el amor adolescente.

Para que mentir, así es siempre el amor, sea a la edad que sea, tienes esa fase en mayor o menor medida donde todo tu mundo girar entorno a al otro, no puedes dejar de mirar el reloj, revisar el móvil, comprobar si tienes un mensaje, una llamada perdida de esa persona que te quita el sueño en las madrugadas y por el que tomas café en las mañanas.

Las generaciones de nuestros abuelos, no entienden ese amor de lejos, ese noviazgo donde envías un corazón dibujado en una pantalla y es amor. No entienden una pelea sea el final del mundo.

Ese eterno rodeo donde no se acaban las frases, y los silencios son finitos, donde se quedan con la boca seca y sedienta, con ganas de más. Un mundo con amor desenfrenado. Un amor adolescente.

Yo como muchos otros he tenido un amor, llámalo adolescente, yo simplemente lo llamo amor, porque durante mi adolescencia, nunca llegó, llegó años más tarde, ese amor por el que mi corazón latiría, por el que se me pondría una sonrisa boba, y sería feliz, en ese momento me dí cuenta que la felicidad es efímera y el amor dura un segundo.

Mi amor adolescente duró lo que dura una tormenta de verano.

Llegó cuando menos me lo esperaba, y vuelve de cuando en cuando, con añoranza pero cada vez solo es un bonito recuerdo, a la espera de un amor verdadero, esos de los que me contaba mi abuela mientras trenzaba mi pelo.

Mi dulce amor será cuando pueda ser yo misma delante de la persona que ame y me acepte, ame mis locuras y yo las suyas, da igual la edad, si es a los sesenta seremos juntos adolescentes, o simplemente dos creyentes del amor.

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