Amor en tiempo de crisis

Me he enamorado sin saberlo, sin conocerlo, y en medio de una pandemia, parece el resumen malo de una película de verano.

No obstante, parece que así van a ser las relaciones a partir de ahora con un virus sin más fin que la muerte. Conocer a las personas a través de internet, con distancia, aprender a amar a la distancia, volver a creer en la confianza y creer en la otra persona que se encuentra al otro lado de la pantalla. Lo físico será superfluo, los besos serán el olvido y las palabras cobrarán el doble de su significado.

Así comenzó para mi. Confiar en alguien desconocido con quien compartía gustos y afinidades.

Más tarde, los mensajes sería algo cotidiano, un buenos días y buenas noches, entre los días y las noches habían las preguntas para conocernos mejor, había las anécdotas, las fotografías de lo que había visto ese día desde nuestras ventanas, desde nuestra insolación.

Hablábamos sobre libros, sobretodo, filosofía, planeando que hacer cuando pudiésemos salir de casa, imaginando un mundo que nada tiene que ver con el mundo en el que vivimos ahora.

Poco a poco se volvió tan normal hablar con él, un desconocido, no le había tocado ni siquiera la mano, había solo visto su foto de perfil en blanco y negro y por alguna razón me llamo la atención, sus gafas medio torcidas, la historia de como salvo a una ardilla y que le gustan los gatos, que lee a García Márquez y le gusta Vivaldi, termino el cuadro de la persona que buscaba…

Y luego llegó el miedo, el más absoluto de los terrores me recorrió, al darme cuenta que me importaba una persona que no fuera nadie de mi famila, ni siquiera yo me había importado tanto.

No me di cuenta ni cuándo paso, los meses de confinamiento llegaron a su fin, y por fin era la hora de vernos cara a cara, bueno con mascarilla. Él planeaba en gran encuentro, en una cafetaría, donde pediríamos cafe para llevar, luego caminariamos por un parque, disfrutando del calor del verano, aunque a ninguno de ninguno de los nos guste. Yo soy muy de otoño e invierno, y esas son mis estaciones favoritas, mientras que él señalaba que la primavera y principios de otoño le eran cómodos aunque no se podía quejar del verano.

Cuando por fin dieron luz verde para salir de casa y reunirnos, para mi llegó la ansiedad, había un problema que habíamos abordado, en alguna de las conversaciones pero no había sido del todo sincera con él. Mi problema era más grave de lo que aparento en persona.

Tengo depresión y ansiedad, llevo años luchando contra ello, pero el año pasado fue el más crítico por lo cual el encierro para mi fue un encierro más, ya que a veces a mi mente le cuesta salir, abrirse, y continuar luchando por mi vida.

Sé que no es fácil.

Así me di cuenta que no estaba lista para amar a otra persona ni en tiempo de crisis, ni en un tiempo próximo, aprendí que a la primera persona que tengo que amar es es a mi. Porque si yo no me quiero a mi misma tengo un problema.

Si antes era difícil explicar a las personas el porque reacciono ante unas situaciones de una forma u otra, ahora que hay una pantalla de por medio, no sabes decirlo de mejor y dejas que pase el tiempo, sin contestar un mensaje, sabiendo que esa persona desaparecerá y quizá sea lo mejor por el momento.

Porque ahora no es el mejor momento para amar.

Estamos en crisis.

Estoy en crisis.

Estoy construyéndome desde el principio.

Estoy aprendiendo lo que es el amor

El amor propio

A quererme, a conseguir aceptarme y luchar.

Las crisis se superan porque dan una oportunidad.

Y está crisis es mi oportunidad.

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